Hacia la decadencia en las grandes urbes
Cuando el famoso actor francés Alain Delon (Alaín Fabien Maurice Marcel, su verdadero nombre) se mudó de residencia de la ciudad de París en 1971 al lado de su primera mujer Mireille Darc a una villa campestre de 120 hectáreas ubicada en la localidad de Duchy en la región del Loira, vivió en un paraíso privado terrenal, su Château de La Brûlerie, en el que descansará para siempre. Quiso con ello alejarse del mundanal bullicio de París. La Nación. 03 de septiembre del 2024. Había nacido el 08 de noviembre de 1935 y falleció el 18 de agosto del 2024 a los 88 años. Agrego que algo parecido hizo el prestigiado actor norteamericano Marlon Brando, figura señera en la película “El Padrino”.
¡Quién como ellos que tuvieron la fortuna eco nómica y la visión para vivir casi la mitad de su vida en un bellísimo lugar! , pero la realidad es que un porcentaje significativo de los más de 8,000 millones de seres humanos estamos muy lejos de darnos esos lujos que solo pueden disfrutar unos cuantos. Nunca como ahora la humanidad está tan cerca del colapso en las grandes urbes, catalogadas como megalópolis, las que, lo he expresado varias veces, sufren un proceso irreversible de descomposición social porque ningún plan o proyecto podrá frenar lo que es una amenaza de locura poblacional. Los intentos de las autoridades gubernamentales son meramente paliativos pues no hay presupuesto que alcance y la población sigue incrementándose de manera irrefrenable.Son incontables los textos en los que los expertos en el mundo han abordado esta temática y han dado a conocer sus diagnósticos, reflexiones, conclusiones y posibles recomendaciones, aquí cabe señalar que tales expertos pertenecen a múltiples disciplinas y no pocos de ellos disponen de un arsenal de conocimientos y una currícula que incluye maestrías y doctorados.
Pero dígame Usted cómo resolver la problemática social cuando se acumulan todos los días en las ciudades miles de toneladas de basura, desechos de la tecnología, toda clase de detritus humanos que atraviesan en impresionantes colectores subterráneos hacia su destino final. ¿Cómo controlar las diversas fuentes de contaminación visual, auditiva, atmosférica y de todo tipo?; ¿Cómo mantener a raya la delincuencia común y enfrentar la seguridad de la población ante el embate de los grupos mafiosos organizados para delinquir a lo grande?; ¿Cómo superar la gravísima carencia de agua para uso humano y dotar ese líquido que es la vida con la garantía de que es realmente potable?; ¿Cómo conservar en magnífico estado el pavimento y banquetas para evitar los múltiples accidentes viales y los tremendos boquetes económicos que padecen los propietarios de vehículos siniestrados por tanto bache?; ¿Cómo ofrecer servicios médicos de calidad las 24 horas del día y otorgar a los habitantes de los elementos básicos de la llamada atención primaria de la salud?; ¿ Cómo establecer un programa de vivienda que deveras sea digna y no pequeños cuchitriles que son una vergüenza y una franca ofensa a las familias que se encuentran en situación de pobreza?; ¿Cómo cubrir las ingentes necesidades en materia de educación desde la llamada básica hasta el nivel universitario y tecnológico y de estudios de posgrado?; ¿Cómo ampliar y mejorar el sistema de transporte público que permita un servicio de calidad a los millones de usuarios? ¿Cómo darle la vuelta a la creciente economía informal con la creación de fuentes de empleo formal, y de manera simultánea cómo eliminar los liderazgos sin escrúpulos de vividores de tantos años de ruin y perversa acción que explotan a los pequeños y medianos comerciantes con la manida justificación de una supuesta protección, al amparo de autoridades expertas en la tranza?; ¿Cómo parar el impresionante avance de la drogadicción y su cauda de efectos colaterales, tanto en los jóvenes como en los adultos, los que finalmente se convierten en un verdadero lastre para la sociedad? En fin, la lista de necesidades es casi inacabable. ¿Por dónde empezar a resolver los problemas? De ahí que casi es irremediable que se puedan atender y menos a base de discursos político electorales, me refiero a las infaltables promesas y compromisos sin bases para su cumplimiento en la realidad.
Todo lo dicho si bien es un reflejo de lo que sucede en nuestro país, también se presenta en ciudades de casi todo el mundo. Si seguimos por ese camino, que es lo más seguro, en este mismo siglo podría contribuir al inicio de la decadencia de nuestra propia especie. ¡Ay quien pudiera disfrutar un poco de lo que lograron Alaín Delon y Marlon Brando! Por eso opino que viven mejor los seres humanos en los conglomerados del área rural, sobre todo donde la naturaleza les es pródiga con la existencia de flora y fauna, bellos paisajes y ríos de aguas cristalinas.
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