El Papa Francisco ante la amenaza de una falla orgánica múltiple
El internamiento por más de tres semanas del Papa Francisco en el Hospital Universitario Gemelli ubicado en la ciudad de Roma, ha traído diversas reacciones en el medio de los profesionales de la salud, particularmente entre los médicos en tratándose de un caso que encaja entre los que tienen que ver con la bioética, pues al sumo pontífice los especialistas que lo atienden pretenden encontrar una solución que permita restablecer la salud del paciente y con ello prolongar su existencia para que continúe ejerciendo su elevada misión pastoral en donde el curso clínico pareciera estar entrando en una declinación paulatina hacia la falla orgánica múltiple para terminar con la muerte.
El también llamado Santo Padre, nacido en Flores, Buenos Aires, Argentina, el 17 de diciembre de 1936, asumió el Papado el 13 de marzo del 2013 una vez que renunció el Papa Benedicto XVI, llegó a ese momento con el nombre de Jorge Mario Bergoglio y adoptó el de Francisco para iniciar su sagrado ministerio.
Como es natural el mundo está atento a la suerte del Papa; los feligreses de la iglesia católica y de otras religiones en actos de fe oran por su Santidad y los que viven en Roma o están de paso por la Santa Sede se acercan al Hospital para colocar veladoras, ramos florales, cartulinas, escritos impresos alrededor de la estatua erigida en honor del Papa Juan Pablo II, o participan al lado de pequeños grupos de Monjas y sacerdotes para unirse al llamado Rosario y a los cánticos en espera que ello contribuya a la sanación de tan querido personaje.
Lamentablemente las condiciones físicas del Papa al parecer están muy deterioradas a sus casi 90 años de edad y su obesidad no contribuye al tratamiento médico; en realidad es candidato a que se le canalice a la Unidad de Cuidados Intensivos, UCI, que viene siendo el Santa Sanctórum de las ciencias médicas en donde ingresan una y otras vez los pacientes graves por distintas patologías para recibir el tratamiento más sofisticado por lo avanzado de la tecnología médica y en donde permanecen generalmente sedados y apoyados artificialmente. Es obvio que la mayoría de los pacientes son adultos mayores no pocos de los cuales terminan por fallecer. La cantidad de quipo colocado alrededor de cada paciente es verdaderamente impresionante, habiéndose calificado ese último intento por prolongar la existencia como un acto deshumanizado, no ético pues lo ideal es que un paciente al que no se le puede ofrecer más debiera morir en la cama de su hogar rodeado de sus seres queridos y no en una fría sala individual sin la presencia de aquellos.
Es muy probable que el Papa Francisco ya sufra de insuficiencia de sus órganos más importantes; ojalá pueda evitarse que este último no se agrave hacia la llamada “Falla Orgánica Múltiple”. Una consulta sobre lo que esto significa nos informa que:
… “La falla orgánica múltiple o síndrome de disfunción orgánica múltiple y también como insuficiencia multiorgánica, es una condición grave que se caracteriza por la disminución de la función de varios órganos, sus causas obedecen a inflamación sistémica exagerada o incontrolada, lesión o enfermedad aguda, repercusión sistémica de una infección grave, traumatismo; en fin, es una enfermedad multisistémica y su sintomatología incluye: alteraciones pulmonares, cardiovasculares, renales, hepáticas, del sistema nervioso central, del metabolismo, gastrointestinal, neuroendócrinos disfunción pulmonar, cardiovascular, renal, hepática, y musculoesquelético.
Por último, en las UCI el personal profesional especializado ha egresado con éxito a millones de pacientes en todo el mundo, sobre todo cuando se ha tratado de personas jóvenes y en su plena madurez física y mental; el problema son los de edad avanzada con su salud deteriorada.
Notas de Biomed, Clínica Universidad de Navarra, Ramírez Almanza, MSP, M.C. “La UCI, el Santa Sanctorum de la medicina”; Noticias, Oaxaca de Juárez, Oax. 20 de marzo 2021.
Nota: Posiblemente al momento de leer este artículo el Santo Padre ya haya sido dado de alta felizmente y retornado a sus actividades en el Vaticano.
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