La corta vida profesional del deportista

 Nacido en Madeira, Portugal, Cristiano Ronaldo, conocido futbolista de talla internacional, cuyo nombre se completa con los apellidos Dos Santos Aveiro, dio de qué hablar en los medios de comunicación en la primera quincena de febrero por tres motivos: se autoproclamó como el mejor futbolista de la historia  cuando ha anotado cerca de 930 goles,  acaba de cumplir  40 años de edad y sigue vigente en su profesión y su actual equipo, el  Al Massr F.C, anunció que por lo pronto su contrato continuará hasta el 2026, año del próximo mundial de futbol. Se convierte junto a Zlatan Ibrahimovic, en el segundo jugador de mayor edad en los últimos tiempos en permanecer activo luego de  más de cuatro décadas de vida, pues el futbolista sueco, nacido en Malmo,

 y de ascendencia bosniocroata, actualmente de 43 años se retiró en el 2023 luego de su segundo paso por el equipo A.C. Milán de Italia.

Ambos personajes han rebasado el nivel de longevidad esperado para atletas de su deporte aunque no son los únicos que lo han hecho, la diferencia estriba en el nivel de eficiencia, eficacia y efectividad; muy de cerca de Cristiano, con 37 años de edad le sigue el crack argentino Lionel Andrés Messi Cuchittini, el jugador con más Balones de Oro en la historia del fútbol, (6 en total), más goles oficiales, en menos partidos, en la historia del fútbol: 850 goles  en 1081 partidos (estadística al 10 de noviembre de 2024). De nuestro país sobresalieron a nivel internacional Hugo Sánchez Márquez, Rafael Márquez Álvarez, José Andrés Guardado Hernández el “Principito” y están en el límite de su desarrollo profesional Francisco Guillermo Ochoa Magaña, el popular “Pacomemo”, y Javier Hernández Balcázar, el “Chicharito”.

En otros deportes también han permanecido hasta muy avanzada edad en su etapa profesional, como es el caso del tenis; ejemplo de ello son las figuras masculinas como el suizo Roger Federer nacido en Basilea,, actualmente con 43 años de edad, se retiró de las canchas a los 41. “Su majestad” o “el reloj suizo” como se le conoce llegó a la cima con 20  Grand Slams, colocándose por detrás de español Rafael Nadal Parera, nacido en Manacor, Mallorca y  recientemente retirado con 22 de esos grandes trofeos y 38 años de edad y e serbio, todavía activo Novak Djovick, el popular “Nole”, con 37 años y 24 Grand Slams. Por el lado femenino en el tenis Chris Evert Loyd, Martina Navratilova y las hermanas Williams, Serena y Venus sostuvieron largas temporadas en el deporte blanco, estas últimas actualmente mayores de 40 años, aunque prosigue Venus; todas ellas nacidas en los Estados Unidos de América. Martina llegó a jugar 40 años profesionalmente.

Los dos deportes mencionados son buenos ejemplos para darse una idea muy cercana acerca del final de la vida deportiva, en especial en super atletas como las nombradas.

En realidad el fin de la actividad profesional sucede en prácticamente todos los deportes en promedio alrededor de los 40 años, salvo escasas excepciones como ha ocurrido en la llamada fiesta de los toros, en el boxeo e incluso en el futbol americano en los que figuras que alcanzaron la fama y la cima volvieron a la plaza, al ring o a los emparrillados, respectivamente, pero ya no fue igual pues sus mejores momentos ya habían pasado.

No es difícil deducir las causas de la aparente renuncia prematura de los atletas porque hay que tomar en cuenta que el desgaste corporal de músculos, articulaciones y tendones no ocurre solamente durante los intensos encuentros que se sostienen según cada deporte, pues existe una fase previa de diaria preparación física que puede prolongarse durante horas, de ahí que las articulaciones una y otra  vez son puestas a prueba: hombros, rodillas,  codos, tobillos, muñecas, las uniones de la columna vertebral con la pelvis y la del cráneo con la columna cervical. Además, también deben considerarse las lesiones que se sufren en los años de vida deportiva a todo tren, las cuales pueden causar lesiones discapacitantes temporales o de por vida.

Los deportistas amateurs no están exentos ni de sufrir desgaste físico ni las lesiones que tanto afligen a los profesionales. Estos últimos y los amateurs son sujetos de situaciones de estrés que también contribuye en mayor o menor medida a terminar con la vida deportiva.

Una recomendación de singular relevancia para los profesionales es la de asegurar su vida futura en lo que se refiere a la solvencia económica pues no pocos derrochan sus pingues salarios y terminan en la miseria siendo muy jóvenes.

El deporte no es malo para la salud, sino todo lo contrario, lo importante es saber cuidarse y atenderse a tiempo cuando haya una lesión. No al sedentarismo. Recordar que la vejez entra por los pies.

 

 

 

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